: Inicio » Deportes, Portada » CC Cap Amunt: Crónica de una subida al Caroig

CC Cap Amunt 17/10/12

El viernes, aprovechando el día festivo, decidimos ir a Bicorp, para hacer una ruta y subir al Caroig.

A las 7:00 quedamos en el pino, lugar que ya se ha hecho de costumbre de punto de salida. Allí con las furgonas de Cesar y Fombuena y los coches de David y el mío nos preparamos para ir a Bicorp, donde llegamos a las 8:15. Sacamos las bicis de  los furgonas y pusimos el gps en marcha para disfrutar de una buena vuelta. La ruta nada más empezar iba a ser muy dura, ya que nos esperaba una subida de 17 kilómetros. Yo aprovechando que subía con el coche pude hacerles algunas fotos, donde se puede ver que la subida era exigente, aunque algunos al ver la cara mostraban alguna sonrisa.

A medio camino de la subida hicimos una parada, para hacerse una foto y contemplar el paisaje desde el mirador. Al mismo tiempo, esta sirvió para  reagruparnos y volver a subir, hasta la zona elegida para realizar el almuerzo. Esta zona estaba bajo del pico Caroig, por lo tanto, antes de almorzar los bikers subieron y otearon desde lo más alto toda la zona de Cortes de Pallás,  Millares y la canal de Navares.

El almuerzo fue del estilo acampada, donde los troncos de unos pinos nos sirvió de asiento.  Al poco de estar comiendo llegó  Jorge, un biker de Quesa, que conocía el lugar y nos explicó una senda nueva que conducía hacia Bicorp. Cual fue nuestra grata sorpresa, que al mismo tiempo de explicarnosla, se brindó en acompañarnos.

Así pues, con el estómago saciado y con las pilas cargadas, descendimos hacia  Bicorp. Nada más concluir la ruta, cargamos las bicicletas en las furgonas. Luego nos dirigimos hacia al poli, donde, Ruben (uno de los socios del restaurante Los Botijos) nos abrió las instalaciones y pudimos disfrutar de una buena ducha en un lugar con muy buenas condiciones.

Pasada una media hora, subimos a los coches de camino al restaurante Los Botijos, donde nos ofrecieron una buena comida y sus dueños nos trataron como si fueras clientes de toda la vida. Estos nos comentaron que la próxima vez que fuésemos nos prepararían una gazpachada típica de la zona, de las de chuparse los dedos. La comida, aunque con los compañeros destrozados, transcurrió entre buen rollo y muchas risas.

Nada más salir del restaurante dirección a casa  empezó a diluviar. Si a esto le sumamos que la carretera no es una de las mejores, ya que es un camino forestal y algunos tramos no están en buenas condiciones, la vuelta a casa la hicimos despacio y de forma muy prudente.

Al final, llegamos a casa sin ningún incidente, con un montón de experiencias y vivencias a repetir, donde la comida del restaurante, los parajes, la ruta y, por supuesto, la compañía de unos compañeros y amigos del mundo de la bicicleta, hicieron que fuese un día especial y redondo.

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